Así como aquel que reprendía demonios en nombre de Jesús sin formar parte de los discípulos, así nosotros, sin pertenecer a ninguna organización religiosa, grupo, o denominación, decidimos predicar el evangelio de Cristo; sabiendo que en su nombre solamente tenemos redención, que supera cualquier doctrina o religión y que es sobre todo nombre, es que resolvimos embarcarnos en este proyecto, deseando que sean conocidas las buenas noticias de salvación.
Con temor de Dios, ansiando servirle con excelencia y perseverancia, es que dispusimos llevar adelante "La Gran Comisión", aquella que Cristo nos confió antes de partir y que dice: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura." y también: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;"; para que este evangelio del reino sea predicado en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces, venga el fin.
Por lo tanto, es nuestro deseo llegar con el mensaje de fe y esperanza que viene de lo alto, a la mayor cantidad de vidas posibles, con nuestra única pasión que es la Palabra de Dios, entendiendo que al momento de concluir solo nos quedará decir: "siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos."; buscando la humildad, la sabiduría y la aprobación de Dios en cada paso que damos, es que nos ponemos bajo su servicio, encaminados a extender los limites espirituales de la iglesia de Cristo, para que crezca el número de los redimidos, alcanzados por la palabra de gracia, amor y liberación.
En este contexto, en el que además las señales profetizadas se están sucediendo, es apremiante agilizar los procesos y utilizar todos los recursos que por años se han perfeccionados, a fin de lograr los objetivos, advirtiendo que Cristo viene pronto a buscar a su iglesia, la cual será presentada sin manchas delante de Él, no siendo exclusiva de un dogma o credo, sino formada por aquellos que alcanzaron la vida eterna.
Es por ello, que siguiendo el consejo de nuestro Rey Glorioso y Soberano cuando dice: "Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos."; es que tratamos de estar preparados para su regreso, para que cuando nos halle, nos encuentre haciendo lo que nos encomendó.
"Con el único objetivo de exaltar y engrandecer el nombre del Señor, dándolo a conocer, hablando de Su Grandeza y Sus Obras, alabando y glorificando a nuestro Altísimo Dios y Rey Jesucristo ¡ El que Vive y Reina por los siglos de los siglos! Amén".